Carbohidratos por proteínas: el nuevo gato por liebre de la alimentación

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Desde hace algo más de dos años, mi forma de alimentarme ha cambiado sustancialmente. No sigo ninguna dieta y menos la archiconocida ‘Dieta mediterránea’. Básicamente, he conseguido reducir enormemente los azúcares y los carbohidratos – que no son más que polisacáridos o azúcares complejos – y mis ingestas – entre 5 y 6 diarias – se basan en proteínas y grasas animales en una relación de 2 a 1 aproximadamente. Consumo bastante verdura y he eliminado prácticamente la fruta. En cuanto a la bebida, acabo antes diciendo que, salvo excepciones por celebraciones y fiestas, sólo tomo agua, leche, té o café. Como puedes comprobar es una variación de mis pautas alimenticias y no una dieta en sí ya que pienso seguirlas hasta, que por alguna razón, ya no pueda. La buena noticia es que he bajado de peso y % de grasa corporal, he reducido mi grasa visceral, no llego con tanta hambre a ninguna comida, me encuentro mejor, no he necesitado hacer ejercicio y mis últimos análisis han sido mejores en cuanto a colesterol y glucosa que los realizados 2 años atrás. Cabe decir que nunca he tenido los valores más altos del máximo de cada ratio pero este año son notablemente inferiores. La mala noticia es que nutrirse de esta manera sale bastante más caro.

Todo empezó gracias a un compañero de trabajo que me envió el link del magnífico artículo de Carlos Abehsera titulado ‘El engaño del siglo XX’. No cabe duda que te lo recomiendo si quieres averiguar cómo deberíamos comer correctamente y porqué, además de descubrir los intereses ocultos de la pirámide alimentaria. Aviso para los vegetarianos: puede cambiar tu percepción sobre porqué comer carne o radicalizarte aún más, depende de ti. Pues bien, partiendo de este punto comencé a leer las etiquetas de todos los productos que compraba en las tiendas no sólo para conocer el porcentaje de hidratos, proteínas y grasas de cada alimento sino también para saber de qué estaban hechos. Me habían comentado y había leído en alguna web que la industria alimentaria nos está dando gato por liebre. Nos quieren vender productos aparentemente compuestos por carne o pescado cuando, en realidad, tienen una alta concentración de carbohidratos en formas tan dispares como la fécula o el almidón. Como me resultaba extraño y soy curioso por naturaleza, no tuve más remedio que investigar. Y he aquí algunos productos que encontré:
Palitos de mar: unos palitos con sabor a cangrejo que tienen menos del 50% de pescado. El resto, como podéis ver, es agua, almidón de maíz, otros almidones sin especificar, aceite de girasol, clara de huevo, proteína vegetal (posiblemente soja transgénica), sal y colorante. Tengo que reconocer que no he ido a la Universidad pero sí cursé Bachillerato y COU y no recuerdo que el maíz y la soja fueran pescado o se cultivaran en el mar. Un nombre más adecuado sería ‘Palitos de cereales con sabor a cangrejo’ ¿no creéis?

Mini York: ¡¿Producto cárnico picado cocido?! ¡En serio! Sólo el 45% del producto es carne de paleta de cerdo que se pica con fécula (de patata o maíz probablemente), proteína de soja, dextrosa (un tipo de azúcar), azúcar (un poco más de azúcar por si con la dextrosa no era suficiente), sal, conservantes y colorantes. Al menos han tenido la decencia de no llamarlo ‘Jamón York’ porque, efectivamente, no lo es. Eso sí, le ponen York para que pienses que es jamón y te lo lleves a casa.

Albóndigas: en este caso, por fortuna o porque aún no han encontrado la manera de rebajar el contenido de carne manteniendo la forma de albóndiga, la carne de cerdo llega al 70%. Luego le añaden proteína de soja, maíz, lactosa (es decir, azúcar), especias (aunque no pone cuáles), aromas, sal, conservantes y colorantes. Aunque parezca mentira, cuando hago albóndigas caseras en casa con carne de cerdo picada de la carnicería no me hace falta más que la sal de esa lista de ingredientes. ¡Y me salen redonditas!

Fiambre de paleta cocida: ya lo estás viendo, 56% de paleta cocida (de animal no identificado) junto con nuestras amigas la proteína de soja, la fécula y la dextrosa. Completan la comparsa los aromas, la sal, los conservantes y los colorantes. Ten cuidado con este porque está situado justo al lado de uno que sí es jamón York y puede llevarte a error.

Escalopines de lomo de cerdo: ¿has leído la lista de ingredientes? Algo de lomo de cerdo más proteína de soja y de leche (¿de leche?), azúcares (lactosa y dextrosa), aroma natural, sal, conservantes y colorantes. ¡Eso sí, sin gluten! No vaya a ser que el consumidor piense que no se preocupan por él.

Fiambre de magro de cerdo: esta empresa especialista en carne nos ofrece un producto con sólo la mitad del mismo en carne de cerdo. El resto es una mágica combinación de, ¡ojo!, fécula de patata, proteína de soja, proteína láctea, lactosa, aromas (uno de ellos con sabor a humo), especias, sal, conservantes y colorantes. Te invito a que entres en su web, vayas a ‘Productos&Recetas’ e intentes encontrarlo en el pdf de Cerdo. Te advierto que puedes llevarte una decepción.

¿Qué te parece?, ¿creías saber lo que te llevabas a la boca? Carne que no es carne y cereales camuflados de pescado. Fécula de patata, proteína de soja y almidón de maíz junto con azúcares más simples como la lactosa o la dextrosa. Un mundo de sucedáneos glúcidos para proteínas y grasas animales. Ten cuidado la próxima vez que vayas a comprar porque no sólo te los puedes encontrar en este tipo de alimentos sino que son comunes en patés, salsas, precocinados, o incluso en el cacao soluble, productos en los que, a priori, no serían sospechosos de tenerlos.

Recuerda que la curiosidad puede matar al gato que nos intentan vender como liebre.

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3 pensamientos en “Carbohidratos por proteínas: el nuevo gato por liebre de la alimentación

  1. Hola noi. Estoy más que de acuerdo contigo. La verdad es que no sabemos lo que comemos en realidad, pero a veces ya es mejor no saberlo pq si no es por lo que comemos es por lo que respiramos o por los componentes que estan en la ropa que llevamos encima.

    Sobre la comida uno ya no sabe que comer para que los análisis salgan bien, sobretodo el colesterol y para perder peso de una vez por todas. Por mucho que intentes comer menos no hay manera!

    En fin, está claro que nos la cuelan por todos los lados.

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    • En cuanto a lo que comemos sí que podemos tomar un poco el control y descartar los alimentos muy procesados por otros más frescos. Por ejemplo, desde hace ya un tiempo que no compro ni hamburguesas ni albóndigas ni carne picada de esas que se venden en bandejita de foam y opto por cogerla de la carnicería y que me la piquen. Eso sí, cuando llego a casa le añado huevo, sal y especias y tengo que hacer yo las bolitas – se tarda más – pero así sé que no lleva ningún tipo de carbohidrato. Si quieres te paso por mail lo que yo he hecho para bajar de peso y, sobretodo, de grasa corporal y visceral. Dime si te va bien.

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